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LA PALABRA DE MANJU

LA PALABRA DE MANJUNATHA

 

En esta 2da entrega daré algunas recomendaciones para la nutrición en el ayuno de cuaresma, enfocando mi atención en tres principios de purificación:

"tranquilidad, sencillez y contento". 

Conviene recordar el propósito fundamental de este ejercicio de austeridad espiritual.

Es de esperar que estos tres estados emocionales positivos irán surgiendo naturalmente en la medida que nos estabilizamos en la disciplina.

Para lograr este horizonte de bienestar y pureza es importante saber que, como humanos autoconscientes, requerimos de cuatro nutrientes fundamentales: comida material gruesa y sutil, impresiones sensoriales, estímulos emocionales, y estímulos a nuestra identidad autoconsciente, ego, conciencia o experiencia de yo.

El cuarto nutriente es determinante y condiciona poderosamente los tres anteriores. Un ego desequilibrado busca naturalmente estímulos emocionales desequilibrados, o sea, enredos neuróticos en sus relaciones, conflictos y disputas; que refuerzan la experiencia de una estructura psíquica disfuncional y viciosa. Buscará impresiones sensoriales burdas, extremas, intensas, destructivas y abundantes.

Estos desequilibrios internos se reflejarán, por supuesto, en la comida material que ingiere habitualmente con mucha avidez y la esperanza de tapar o esconder la experiencia.

Las limitaciones del ayuno cuaresmático nos permiten hacer consciente cualquier desequilibrio, cualquier vicio, en nuestra manera habitual de nutrir nuestra identidad psicofísica. He aquí la gran oportunidad de lograr un equilibrio más profundo y duradero en nuestra identidad, superando o debilitando apegos, rechazos y miedos que desintegran la conciencia. Esto se logra cultivando una consciencia más amplia y estable capaz de contemplar la experiencia con aceptación y firmeza. Esta contemplación y firmeza purifican la consciencia y el cuerpo. 

En la medida que vamos logrando esta quietud y recogimiento contemplativo nuestra consciencia de yo se va purificando, equilibrando, serenando, integrando; iremos experimentando tranquilidad, sencillez y contento. Una consciencia integrada y virtuosa siente plenitud y sosiego en sí misma, es más estable y luminosa, más profundamente reflexiva, por lo que tiende a desear nutrirse de emociones positivas, de buena compañía, buena música, buena lectura, silencio y recogimiento. También disfrutará y deseará impresiones sensoriales sutiles y podrá captar las vibraciones de la energía prana que traen los alimentos frescos, no industrializados ni excesivamente procesados.

Manjunata

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