POESÍA 22 APOLLINAIRE

Para empezar el año le pedí a Pierre Fustec, maestro de escuela primaria y escritor, que nos hablara de su poeta favorito. Me contestó de manera espontánea y lo grabé. Daniel González Dueñas tuvo la gentileza de traducirlo al castellano.


Apollinaire, mi amigo


Si me preguntaran cuál es mi poeta favorito, respondería, sin ninguna duda: Apollinaire. ¿Por qué? No soy un especialista en poesía, pero he leído mucho desde los días de la escuela, porque en Francia los poemas se leen y aprenden desde la escuela primaria; luego los hice leer y aprender a todos mis alumnos, desde los poetas del siglo IX, François Villon, Rutebeuf, a los que amaba mucho, hasta los más conocidos, Baudelaire y Rimbaud, claro, pero hay otros, Leconte de Lisle, José María de Heredia...

A todos estos poetas los leo con gusto, pero ¿cómo decirlo? Pongamos el ejemplo de Baudelaire; sus poemas son muy bellos, pero no es divertido, es siempre bastante trágico en alguna medida. Por su parte, lo que encuentro en Rimbaud es que hay demasiado genio, eso es, y en cierto modo me molesta. Tomemos Le dormeur du Val [“El durmiente del valle”], que entre sus poemas es el más sencillo de entender; lo encuentro un poco fabricado. Su último verso parece el final de una serie: Il a deux trous rouges au côté droit [“Dos agujeros rojos se abren en su costado”].

También me molestan los que llegaron después, Paul Éluard, Aragon... quizás sea porque son de una época que no era divertida, la de entreguerras. Apollinaire tiene un lado que es muy clásico —porque me gusta el clasicismo en la poesía, me gustan la métrica, las rimas...— y a la vez tiene un lado muy moderno. Estoy seguro de que fue el primero en utilizar la palabra “automóvil” en un poema, o “Torre Eiffel”; es de él, en el poema “Zone”, el verso le troupeau des ponts bêle ce matin [“esta mañana bala el rebaño de los puentes”]. Es clásico porque rima (aunque no siempre), pero a la vez está su eliminación de la puntuación. Que yo sepa, fue el primero en hacer esto.

Creo que yo podría haber sido amigo de Apollinaire, si hubiera vivido en ese momento, si lo hubiera conocido; lo poco que sé de su vida me agrada, me divierte. Era amigo de Picasso y Max Jacob. Era un gran amante; escribió para muchas mujeres, Maria Dubois, Linda Molina da Silva, Annie Playden, Marie Laurencin, Louise de Colligny (a quien llama “Lou”) y muchas otras. Tiene ese lado de chico malo, un poco matón aunque no lo era. Lo puedo ver en 1910 con Picasso justo antes de la guerra dando vueltas por los bistrots y divirtiéndose.

Es un personaje que me gusta, y además está lo que escribió. Podía ser extremadamente clásico con alejandrinos, rimas ricas y luego también podía alejarse de todo, porque le daba la gana. Tiene un lado un poco redondo, un poco grueso. De entrada no era francés: nació en Roma, y aún así escribe maravillosos poemas franceses.

Es capaz de escribir versos tan clásicos y hermosos como:

et ma vie pour tes yeux lentement s’empoisonne

[y mi vida por tus ojos poco a poco se envenena]

un magnífico alejandrino al final de “Les Colchiques”.

En “Les Colchiques” no siempre es un clásico de esa manera, porque también rima con muchas asonancias, con un ritmo totalmente roto, y acaba en un perfecto alejandrino, con una cesura en el hemistiquio.

En Alcools es capaz de escribir: ta mère fit un pet foireux et tu naquis de sa colique [“tu madre se tiró un pedo de mierda y tú naciste de su cólico”]. Se refugia. Es la respuesta de los cosacos de Zaporozhian al sultán de Constantinopla, que es un paréntesis en un poema más largo.

De repente metía versos así; me divirtió cuando comencé a leerlo a los quince años. Me encanta esta mezcla de archiclasicismo y descaro. Eso es lo que me habla.

Baudelaire me toca pero lo que escribe no me habla. No es mi amigo y Rimbaud menos aún. Rimbaud es el genio en crudo, un chico malo y eso me deja indiferente. Le bateau ivre es magnífico, pero no me toca.

¡Pero Apollinaire! Recuerdo su descubrimiento cuando tenía quince años. Me gustó de inmediato. Lo encontré moderno.

À la fin tu es las de ce monde ancien

[En suma estás cansado de este mundo tan antiguo]

Ici même les automobiles ont l’air d’être anciennes

[Hasta los automóviles parecen aquí antiguos]

Son versos de “Zone” que me divierten. Escribió este poema en 1910: los automóviles de 1910 son nuevos y él cree que son viejos; eso me sorprendió.

Apollinaire dice que Jesús fue el primer aviador.

C’est le Christ qui monte au ciel mieux que les aviateurs

Il détient le record du monde pour la hauteur

[Es Cristo que sube al cielo mejor que los aviadores

Poseedor del récord mundial de altura]

Divertido y moderno.

Utiliza imágenes maravillosas. El último verso de “Zone” es Soleil cou coupé [“Sol cuello cortado”]: tres palabras. ¿Es un amanecer? Puede muy bien serlo, después de una noche paseando por París.

Ce sont les Christ inférieurs des obscures espérances [“Son los Cristos inferiores de las sombrías esperanzas”]. Estos versos me conmueven mucho. O J’aime la grâce de cette rue industrielle [“Me gusta la gracia de esa calle industrial”]. Usa en su poesía palabras que no se usaban antes.

Sus caligramas no son lo que más me gusta, me dejan frío. Son dibujos bonitos, pero complicados de leer. Por lo demás, hay que decir que los caligramas ya existían.

Cuando estoy en el campo siempre pienso en el poema Les sapins de Alcools:

Les sapins en bonnets pointus

De longues robes revêtus

Comme des astrologues

Saluent leurs frères abattus

Les bateaux qui sur le Rhin voguent

Dans les sept arts endoctrinés

Par les vieux sapins leurs aînés

Qui sont de grands poètes

Ils se savent prédestinés

À briller plus que des planètes

À briller doucement changés

En étoiles et enneigés

Aux Noëls bienheureuses

Fêtes des sapins ensongés

Aux longues branches langoureuses

Les sapins beaux musiciens

Chantent des noëls anciens

Au vent des soirs d’automne

Ou bien graves magiciens

Incantent le ciel quand il tonne

Des rangées de blancs chérubins

Remplacent l’hiver les sapins

Et balancent leurs ailes

L’été ce sont de grands rabbins

Ou bien de vieilles demoiselles

Sapins médecins divaguants

Ils vont offrant leurs bons onguents

Quand la montagne accouche

De temps en temps sous l’ouragan

Un vieux sapin geint et se couche

[Los abetos de puntiagudos gorros

con largas túnicas vestidos

como astrólogos

a sus hermanos talados saludan

esos barcos que por el Rin bogan

En las siete artes adoctrinados

por viejos abetos sus ancestros

que grandes poetas

son predestinados

se saben a brillar más que planetas

A brillar dulcemente transformados

en estrellas y cubiertos de nieve

en las bienaventuradas Navidades

fiestas de abetos en ensueño

con sus largas ramas lánguidas

Hileras de blancos querubines

remplazan a los árboles de invierno

y balancean sus alas

En verano son grandes rabinos

o viejas señoritas

Abetos médicos errantes

van ofreciendo sus buenos ungüentos

cuando la montaña da a luz

De vez en cuando bajo el huracán

un árbol viejo gime y se acuesta]

En el bachillerato presenté un poema de Apollinaire que consta de un solo verso. En ese momento debían presentarse 40 textos y el jurado elegía uno. Entonces era necesario hacer un análisis lineal o un comentario compuesto o un ensayo. Bueno, uno de ellos fue un monóstico:

Et l’unique cordeau des trompettes marines.

[Y la única cuerda de trompetas marinas.]

Yo habría podido disertar sobre este verso durante mucho tiempo. Pero el jurado me pidió que hablara de Caractères [“Caracteres”] de La Bruyère.

Un poema que comienza con et [“y”] nos dice que han pasado cosas antes, es decir que Apollinaire deja al lector con el desafío de construir ese pasado. Además, hay un juego de palabras en él: cordeau [“cuerda”], cor d’eau [“cuerno de agua”]; el cuerno es también una trompeta, así que... una trompeta marina.

En cualquier caso, es “Les Colchiques” el poema que más me gusta leer.

Sin embargo, también existe La chanson du mal aimé [“La canción del mal amado”]:

Un soir de demi-brume à Londres

Un voyou qui ressemblait à

Mon amour vint à ma rencontre

Et le regard qu’il me jeta

Me fit baisser les yeux de honte...

[Una tarde medio brumosa en Londres

un matón que parecía

mi amor vino a mi encuentro

y la mirada que me dio

me hizo mirar hacia abajo con vergüenza...]

Estos versos continúan con un paseo durante la noche. Este poema es muy largo. Estrictamente hablando, esto ya no es un poema, es poesía.

No vio la Segunda Guerra Mundial porque murió de la gripe española en 1918. Su nombre era Wilhelm Albert Włodzimierz Apolinary de Kostrowicki, su madre, Angelika Kostrowicka, era polaca.


El artículo sobre Apollinaire publicado por la Biblioteca Nacional de Francia (BNF) se puede ver AQUÍ

Su biografía y su relación con diferentes mujeres a lo largo de su vida se puede ver AQUI


La grabación y la transcripción en francés fueron hechas por Cristina Briceño.

La traducción al español fue hecha por Daniel González Dueñas.

Poetas nombrados

François Villon (1431-1463)

Rutebeuf (ca. 1230-ca. 1285)

Charles Baudelaire (1821-1867)

Arthur Rimbaud (1854-1891)

Leconte de Lisle (1818-1894)

José María de Heredia (1842-1905)

Paul Éluard (1895-1952)

Louis Aragon (1897-1982)

La Bruyère (1645-1696)

Amantes que dieron lugar a poemas

Maria Dubois

Linda Molina da Silva

Annie Playden

Madeleine Pagès

Marie Laurencin (1883-1956, pintora, grabadora y diseñadora teatral)

Louise de Colligny (qu’il prénome “Lou”)

Jacqueline Kolb

Jeanne Yves Blanc



Apollinaire en el taller de Picasso

CATEGORÍAS

PUBLICACIONES

3mino_web.jpg
Doulos 2.jpg
Dios es mi laberinto.jpg
Comprar